En este contexto, la cotización del barril Brent descendió a 89,43 dólares, con una baja de 8,77 dólares y un retroceso del 8,93%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cerró en 81,53 dólares, perdiendo 11,65 dólares respecto al día anterior. El mercado energético experimentó una caída del orden del 10% en los precios de referencia, fenómeno que también se reflejó en la baja de las acciones de las principales compañías petroleras globales.
El sector energético argentino observa de cerca estos cambios, ya que el precio internacional del petróleo es un factor clave para la formación de los precios internos de los combustibles. En la actualidad, YPF mantenía un congelamiento en los precios de la nafta por 45 días, una decisión tomada para evitar un salto abrupto en los surtidores después de que el barril de crudo superó los 100 dólares. La medida funcionó como un “buffer” o amortiguador, según definieron fuentes de la compañía. Las autoridades de la empresa advirtieron que, tras el período de estabilidad, los valores no regresarían a los niveles anteriores porque era necesario compensar las pérdidas registradas durante el congelamiento.
Combustibles como la nafta y el gasoil subieron 23% en la Argentina desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, pero pese a ello la brecha con la paridad de exportación se ubicó en el 15%. Daniel Dreizzen, ex secretario de Planeamiento, había remarcado en una entrevista con Infobae en Vivo que los combustibles en la Argentina aumentaron menos que en mercados como Estados Unidos y sostuvo que, sin la intervención de YPF, la nafta habría subido más del 30%.
La política de precios implementada por la petrolera estatal, sumada a la decisión del Gobierno de suspender la suba programada en el impuesto a los combustibles, amortiguó el traslado de la volatilidad internacional a los precios locales. De haberse aplicado el incremento impositivo, el litro de nafta súper habría alcanzado los 2.250 pesos en la Ciudad de Buenos Aires, según cálculos del economista Nadin Argañaraz.
El nuevo escenario internacional, marcado por la reapertura parcial del estrecho de Ormuz y la caída del precio del crudo, genera expectativas sobre los pasos que seguirán las petroleras en el país. En el sector aseguran que los precios en los surtidores solo bajarían si el valor internacional descendiera de manera marcada, aproximadamente hasta los 60 dólares por barril, situación que consideran poco probable debido a los daños en la infraestructura de Medio Oriente y la dificultad para recuperar la producción. La tregua entre Estados Unidos e Irán y el alto el fuego de diez días entre Líbano e Israel aliviaron la presión sobre los mercados, pero la reapertura definitiva del corredor marítimo aún aparece restringida.
El impacto de la caída del petróleo en la Argentina todavía es incierto. Las empresas observan la evolución de los precios internacionales y la duración de la tregua en Medio Oriente, mientras mantienen la política de amortiguación de precios ante la volatilidad externa. La baja reciente del Brent y del WTI, aunque significativa, no alcanzó por ahora los niveles que permitirían una reducción inmediata en los valores locales de la nafta y el gasoil.









