El voto joven puede definir las elecciones de Tucumán en 2027

Una generación atravesada por la crisis, la falta de oportunidades y el desencanto con la política tradicional tendrá un peso decisivo en las próximas elecciones provinciales.

En Tucumán existe una generación que no conoció otra cosa que la crisis.

Nació entre cortes de luz, inflación, planes sociales, escuelas en decadencia, inseguridad creciente y una política que, elección tras elección, prometió exactamente lo mismo. Para esos jóvenes, el pasado no es un recuerdo: es un problema heredado.

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Por eso, muchos analistas siguen mirando las elecciones de 2027 con la lógica del siglo XX, mientras el verdadero cambio ocurre frente a sus ojos. La próxima elección no será definida únicamente por las estructuras partidarias, los intendentes o los aparatos territoriales. También puede resolverla una generación que no siente pertenencia por ningún partido político.

Ese es el dato que muchos todavía subestiman.

Ya no alcanza con administrar el poder

El votante joven no pregunta quién gobernó hace veinte años. Pregunta quién puede garantizarle que dentro de cinco años tendrá la posibilidad de acceder a una vivienda, conseguir un empleo privado o permanecer en Tucumán sin tener que emigrar.

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Mientras buena parte de la dirigencia continúa discutiendo cargos, internas y reelecciones, miles de tucumanos menores de 30 años hablan de inteligencia artificial, programación, trabajo remoto, nuevas economías y oportunidades en cualquier lugar del mundo.

527.458 tucumanos en condiciones de votar menores de 35 años, equivalentes a cerca del 39% de los 1.344.103 electores del último padrón provincial

La política provincial todavía habla un idioma que muchos jóvenes dejaron de escuchar.

Reducir el voto joven a una simpatía coyuntural por Javier Milei o por La Libertad Avanza sería un error. Detrás de ese comportamiento electoral existe una demanda de cambio mucho más profunda.

Es una generación que desconfía de las estructuras tradicionales, rechaza los privilegios de la política y observa con frustración cómo el esfuerzo personal muchas veces no alcanza para construir un proyecto de vida.

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La batalla será por la credibilidad

Las redes sociales cambiaron para siempre la manera de comunicar y de hacer política.

Ya no alcanza con tener fiscales, carteles, actos multitudinarios o publicidad oficial. Hoy cualquier dirigente es evaluado todos los días, en tiempo real y sin intermediarios. Los jóvenes detectan rápidamente la impostura, castigan la incoherencia y valoran la autenticidad. No necesariamente buscan dirigentes perfectos: buscan dirigentes creíbles.

En 2027 probablemente tenga una ventaja decisiva quien logre construir confianza antes que publicidad.

Esa confianza no se compra con pauta oficial ni con campañas millonarias. Se construye escuchando más que hablando, mostrando resultados antes que promesas y comprendiendo cuáles son las preocupaciones reales de una nueva generación. El problema central de un joven tucumano no es quién ocupa un despacho público. Es cómo conseguir su primer empleo, estudiar, emprender, alquilar una vivienda, movilizarse por la ciudad y proyectar su futuro sin abandonar la provincia.

Una generación sin lealtades heredadas

Durante décadas, el peronismo tucumano pudo sostenerse sobre estructuras territoriales, liderazgos locales y fidelidades electorales transmitidas de una generación a otra.

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Ese mecanismo comienza a mostrar límites.

Los nuevos votantes no se sienten obligados a repetir el voto de sus padres ni a respaldar a un partido por tradición familiar. Pueden cambiar su decisión en pocos meses, seguir a un dirigente desde el teléfono y abandonar rápidamente a quien los decepciona.

Por eso, el voto joven será uno de los territorios más disputados de las elecciones de 2027.

El oficialismo deberá demostrar que puede ofrecer algo más que continuidad. La oposición tendrá que probar que su propuesta de cambio no es solamente una consigna electoral.

Quien intente seducir a los jóvenes únicamente con videos, bailes o frases preparadas probablemente fracase. Esta generación puede consumir contenidos breves, pero sus problemas son profundamente concretos.

La verdadera elección

La política tucumana todavía cree que la discusión de 2027 será exclusivamente entre oficialismo y oposición, entre el peronismo y La Libertad Avanza o entre continuidad y alternancia.

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Tal vez la verdadera elección sea otra.

Será entre quienes pretenden seguir administrando un modelo agotado y quienes sean capaces de ofrecer un horizonte de progreso, libertad, transparencia y oportunidades.

Los jóvenes ya no votan por tradición. Tampoco aceptan que les pidan paciencia mientras observan cómo una parte de la dirigencia vive desconectada de la realidad cotidiana.

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Por Máximo García Hamilton

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