En la cancillería no descartan que, además de ese encuentro, el propio Lula converse directamente con él. El llamado a consultas de un embajador es, en sí mismo, un gesto de descontento que Brasil no había utilizado con la Argentina en las últimas décadas.
El canciller de Brasil, Mauro VieiraArchivo
Vieira relató que durante el encuentro con Raimondi, sucedido el domingo, le transmitió “el desagrado del gobierno brasileño” con el discurso de Milei en San Pablo y le pidió además al embajador argentino que le transmitiera al gobierno argentino ese mensaje y pidiera explicaciones por lo sucedido.
Del lado argentino, la orden que bajó a la embajada en Brasilia es de “silencio total”: ni Raimondi ni nadie de la delegación hará declaraciones por ahora.
“No tiene mucho sentido comentar la protesta, es un instrumento diplomático que tienen los gobiernos”, evaluó una fuente argentina ante LA NACION, y consideró “nada fuera de lo esperable” la reacción brasileña. En el Gobierno, además, advierten que no habrá un pedido de disculpas oficial por los dichos del Presidente hacia la cabeza de su principal socio del Mercosur.







