El joven murió tras recibir disparos de agentes porteños; el jefe de la Policía de la Ciudad admitió que “hubo una mala actuación” del personal a su cargo; confirmaron que no hubo enfrentamiento armado

Tras la confirmación de la muerte de Lucas González, el juez de Menores Alejandro Cilleruelo analiza las pruebas reunidas hasta el momento para resolver la situación de los tres efectivos de la brigada de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad que participaron de las acciones que provocaron la muerte del futbolista juvenil de Barracas Central.

Fuentes de la investigación dijeron que evalúa ordenar las detenciones del oficial mayor Fabián López, el oficial José Nieva y el inspector Gabriel Isassi. Los tres ya fueron pasados a disponibilidad preventiva por las autoridades del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño.

Esta tarde, jefe de la fuerza, Gabriel Berard, admitió que “hubo una mala actuación policial” en el caso. Y su jefe político, el ministro Marcelo D’Alessandro advirtió: “Seremos inflexibles con aquellos policías que no cumplen con la ley”. En la investigación del hecho participan detectives y peritos de la Policía Federal.

El Ministerio de Justicia y Seguridad porteño envió esta noche una carta al magistrado en la que se reclama se adopten “medidas urgente respecto de la situación procesal” de los tres policías implicados en la muerte de González.

En el texto, al que tuvo acceso LA NACION, el ministro D’Alessandro pidió al juez: “Atento al tiempo transcurrido y agotada la instancia administrativa conferida por ley, habiéndose dispuesto el cambio de situación de revista del personal involucrado de la Policía de la Ciudad, quien suscribe entiende que resulta imprescindible proceder a la adopción de medidas urgentes respecto de la situación procesal del inspector Gabriel Isassi, oficial mayor Fabián López y oficial José Nievas. Ello, a efecto de evitar cualquier entorpecimiento de la investigación”.

Los tres efectivos de la Policía de la Ciudad implicados en la persecución y tiroteo al Volkswagen Suran en el que Lucas González viajaba con tres amigos desde el Club Barracas Central hasta sus casas, en Florencio Varela, formaban parte de la brigada de calle de la Comisaría Vecinal 4D, de Barracas. López y Nievas revistaron en la Policía Federal. Formaron parte del traspaso de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana a la fuerza de seguridad porteña, en enero de 2016. Isassi, en tanto, llegó desde la policía bonaerense.

Los tres efectivos tienen abogados particulares que los defienden en la causa penal por la muerte de Lucas y no cuentan con la asistencia de los letrados de la Policía de la Ciudad.

Las primeras versiones policiales indican que, ellos iniciaron la persecución se extendió hasta el cruce de Alvarado y Perdriel. Según reportaron por radio a su comando, habían ido tras un auto en el que viajaban “cuatro masculinos” que se habían negado a ser identificados y realizaban “maniobras evasivas”, y afirmaron que, al ponérseles a la par, el que iba adelante, en el asiento del acompañante (Lucas González) “esgrimió un arma” de fuego.

Luego de rodear al Volkswagen Suran en el que iban los “sospechosos” y dispararles, detuvieron a tres de los ocupantes del auto, mientras que un cuarto ocupante logró escapar. Ese chico se entregó, luego, en la comisaría.

A pesar de lo que se afirmaba oficialmente, los familiares de los cuatro jóvenes rechazaron la versión policial de los hechos. Explicaron que los chicos acaban de salir de un entrenamiento en Barracas Central cuando un auto de color champagne, sin patente y con hombres vestidos de civil se les cruzó. Los adolescentes pensaron que eran asaltantes y, asustados, aceleraron para escapar.

El Nissan Tiida color champagne en el que iban los policías de civil quedó sobre la calle Iriarte, entre la avenida Vélez Sarsfield y Luzuriaga, en cercanías del Parque Leonardo Pereyra, una zona muy concurrida por niños, ya que hay una calesita y juegos de plaza.

Una ambulancia del Servicio de Atención Médica de Emergencia (SAME) trasladó de urgencia a Lucas González al Hospital Penna. Esta madrugada fue derivado al hospital El Cruce, de Florencio Varela, en estado desesperante. Finalmente, falleció este jueves, pasadas las 17.

Fuentes oficiales confirmaron que no hubo un enfrentamiento a tiros entre los policías y los jóvenes, que solo hubo disparos de parte del personal de la brigada.

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