Según contó, la vida de la mujer está en pausa. No puede trabajar, no tiene ingresos y la asalta el miedo de salir a la calle

Mientras su abogado defensor asegura que no existen pruebas para sostener la acusación en su contra, Patricia Gómez, ex novia del asesino Roberto Carlos Rejas, intenta rehacer su vida tras haber convivido varias semanas con el encierro en la cárcel de mujeres de Banda del Río Salí.

En una extensa entrevista concedida a un medio tucumano, la joven profesora de educación física aseguró que su detención fue pensada como un elemento de presión para forzar a su ex pareja a que se entregara, luego de su escandalosa fuga del cuartel de Bomberos de la Policía.

La mujer describió sus días tras las rejas como un infierno, que le provocó incluso problemas físicos debido a la pérdida de peso, situación que atribuyó a la angustia que le causó el estar tantos días alejada de su hijo y del resto de su familia.

En cuanto a su relación con el femicida y filicida, no dio muchos detalles. Sólo se limitó a decir que mientras estuvo a su lado, Rejas no se mostró como el sujeto violento o manipulador que asesinó a su ex y a su hijo, y fue capaz de sostener varias relaciones paralelas con distintas mujeres.

Aún después de lo que le tocó vivir, la instructora de zumba descree de que el peligroso criminal la haya usado para preparar su escape tras el juicio, basándose en su falta de recursos. En vez de eso describe como «normal, de pareja», la relación que mantuvieron.

Gómez negó tener conocimiento alguno acerca del brutal suceso por el que su ex novio fue condenado a prisión perpetua, rechazó todas las versiones que surgieron y afirmó que se sintió aliviada cuando, estando presa, se enteró que Rejas había sido capturado por la Policía.

En cuanto al futuro, la educadora aseguró que por el momento su vida está en pausa. No puede trabajar, no tiene ingresos y la asalta el miedo de salir a la calle, debido a la forma en que fue tratada en las redes sociales, situación por la cual se puso bajo tratamiento psiquiátrico.

Su máxima aspiración, afirma, es que su vida vuelva a un punto anterior, algo que parece improbable, aún cuando Jorge Agustín Muñoz, su defensor, pueda probar que nada tuvo que ver con el escape del doble asesino por el que hasta hace poco, realizaba colectas para contribuir a su defensa.

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