Entre finales de 2023 y finales de 2025, el número de empresas privadas con empleo registrado en Argentina disminuyó de aproximadamente 568,700 a 540,200, lo que representa una pérdida cercana a 28,500 firmas, equivalente a una reducción del 5%.
Mauro González, presidente de la Confederación Federal PyME Argentina, declaró en una entrevista con LV12 que «la situación es grave», y enfatizó que el sector productivo enfrenta uno de sus momentos más críticos. Las proyecciones indican el cierre de alrededor de 45,000 empresas para finales de este año.
En Argentina, la tasa de mortalidad empresarial supera a la de creación de nuevas empresas.
González también mencionó que los niveles de deterioro en el tejido productivo son comparables a la situación previa a la crisis de 2001. «Las alarmas deben activarse, es crucial que se tomen medidas», agregó.
Además, el presidente de la Confederación criticó la percepción gubernamental sobre la situación empresarial en el país, afirmando que «el Gobierno presenta una realidad distorsionada». Comentó que existe una alta demanda de empleo, evidenciada por filas de 400 metros para presentar currículos para trabajos que muchas veces no son el primer empleo. Actualmente, muchos argentinos necesitan múltiples trabajos para poder subsistir. Esta situación continúa empeorando.
González también destacó el incremento en concursos y quiebras de empresas, una tendencia que se asemeja a la crisis del 2001. Explicó que el proceso previo a la quiebra comienza con la incapacidad de pagar impuestos, seguido por la ruptura de la cadena de pagos, reducción de la carga horaria, suspensiones y despidos, culminando en el cierre de la empresa.
«El proceso actual es desastroso y preocupa, ya que detrás de estos números hay personas, trabajadores y proveedores. Hay una economía que se encuentra en declive», afirmó.









