Este escenario modificó los hábitos de consumo de los argentinos, que comenzaron a optar por alternativas más económicas como el pollo y la carne de cerdo.
En diálogo con LV12, Simón Poliche, dueño del Frigorífico San Ramón, sostuvo que esto viene de años anteriores y «la tendencia cada vez se agrava más. Una carnicería chica que antes trabajaba con 10 media reses, hoy está con 4, 3 y hasta 2, entonces ya se empieza a volver insostenible el negocio porque hay que pagar luz, alquiler, una cajera y demás».
Para Poliche, «sólo están quedando los grandes frigoríficos, la venta directa, la gente que tiene feedlot y la cadena ya se va integrando».
«Hoy la gente busca precios y dejó un poco de lado la calidad», agregó. Por otro lado, dijo que «se pasan más al pollo o al cerno que cuestan la mitad».
Por último, para palear esta situación, dijo que hacen ofertas y tienen precios atractivos. «Hoy se busca retener al cliente y fidelizarlo. Por ejemplo ahora estamos con el osobuco a $9.000 o la bola de lomo y choquizuela a $15.000. Durante el Mundial estuvimos con el costillar a $11.000, algo atractivo para el cliente. El desafío es poder vender todos los cortes que trae la media res».









